‘El gran reloj’, Kenneth Fearing

el gran relojNo es frecuente, a medida que uno envejece, que una novela te devuelva la tensión, la incertidumbre y el asombro adolescentes.

La mirada, digamos, que se ha habituado a los trucos, a la desesperación, a los malos argumentos.

Hasta el viernes pasado, en mi vida había oído hablar de Kenneth Fearing.

Nada, a nadie, jamás.

Leí El gran reloj de un tirón el propio viernes y la impresión que me dejó fue tan agradable, que volví ayer al libro sólo por cerciorarme de que no me estaba engañando a mí mismo.

La novela es de 1946, pero se mantiene tan viva que cuesta creerlo.