‘El gran reloj’, Kenneth Fearing

el gran relojNo es frecuente, a medida que uno envejece, que una novela te devuelva la tensión, la incertidumbre y el asombro adolescentes.

La mirada, digamos, que se ha habituado a los trucos, a la desesperación, a los malos argumentos.

Hasta el viernes pasado, en mi vida había oído hablar de Kenneth Fearing.

Nada, a nadie, jamás.

Leí El gran reloj de un tirón el propio viernes y la impresión que me dejó fue tan agradable, que volví ayer al libro sólo por cerciorarme de que no me estaba engañando a mí mismo.

La novela es de 1946, pero se mantiene tan viva que cuesta creerlo.

‘Cualquier otro día’, Dennis Lehane

cualquier otro diaEl gran problema de esta novela es que Dennis Lehane no ha visto, ni ha conseguido imaginarse, a mil personas juntas en su vida.

Entonces, cuando intenta describir las tensiones, dudas y reacciones de los más de mil policías furiosos que viven prácticamente en la indigencia y que van a protagonizar por ello, la huelga del 9 de septiembre de 1919, lo que consigue es el coro débil de 12 o 13 monjitas atacadas de piedad.

Eso por un lado.

Por el otro, el problema ya en segundas de esta novela es: ¿qué pinta Babe Ruth en ella? Ya sé que da glamur, que es una de las leyendas del béisbol en mayúsculas, pero en esta novela no pinta nada. Como tampoco pinta la amenaza de huelga de los jugadores de béisbol que se plantea como un conflicto inminente no bien comienza la novela y que luego se diluye en el aire lo mismo que un poco de humo batido por el viento.

Ahora bien, a favor de Dennis Lehane he de decir que lo suyo no es la novela histórica.Lo ha demostrado.