‘Cartas escogidas’

«Estuvo toda su vida inmerso como nadie en la literatura, aún desde los años en que ni siquiera soñaba escribir.

Pero el Buen Dios quiso preservarlo de uno de los aspectos más desagradables que puede ofrecer la personalidad de un hombre: nunca fue un intelectual, nunca se preocupó de la política de las letras.

Obtenía en la noche y la soledad, sólo para sí mismo, sus triunfos y sus fracasos. Sabía que lo que llamamos éxito no pasa de una vanidad amañada: amigos críticos, editores, modas.

Su amor –casi incomparable en el siglo– por abandonarse a sí mismo, a su frecuente caos, a sus frases de cientos de palabras, reflejaba dos cosas de valor indudable y equivalente: respeto por la vida, por los seres que la pueblan y la hacen.

Y, en estos tiempos de ‘rodeos’, parece prudente un recuerdo.»

Juan Carlos Onetti.

‘El odio a la música’

Los sonidos nos acompañan desde antes de nacer y hasta la hora de la muerte. A diferencia de otros sentidos, el oído no puede controlarse, escuchamos todo el tiempo. No tenemos ‘párpados’ para interrumpir el ruido, para pausarlo.

Por tanto, somos incapaces de abstraernos del ruido o de la música, el hombre es un mecanismo de audición.

Sin embargo, cuando la tecnología aún no nos acompañaba con tanta docilidad, el silencio tenía tal valor que divinizaba la música, la hacía particular, fechable.

Luego, hemos ido dotando a la cotidianidad de acordes, cantos y melodías. La vida moderna es un sitio privado de silencio. Todo funciona a partir de una determinada cancioncilla: los teléfonos, los aviones, las estaciones de trenes o los totalitarismos. El nazismo o el comunismo serían otros regímenes sin el concurso cómplice de la música. Sus víctimas habrían transitado de la vida a la muerte sin alimentar tal odio por ella.

Y es de este tránsito, desde el silencio prehistórico hasta la omnipresencia sonora de nuestros días de lo que nos habla Pascal Quignard en estos diez tratados, que pronto se convierten en el relato de nuestra contingencia auditiva, de la interpretación de la música como obediencia o rebeldía, de la indefensión del hombre ante los ritos y los cantos derivados y movidos por los hilos de la historia hasta el presente.

’22/11/63′ (una banda sonora)

Aún estoy por terminar ’22/11/63′, de Stephen King. Una excelente novela, ya lo adelanto.

Pero mientras, he encontrado (aquí) la banda sonora que acompaña al protagonista mientras se adentra en los EEUU de finales de los años ’50.

La comparto:

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